Escrito por:

Nohora Isabel Valbuena Amarís
TO. Mg. Ergonomía, Esp. SO,
Consultor Vicepresidencia de Promoción y Prevención


Con la globalización se presentan modelos productivos caracterizados por la diversificación de los tipos de contrato y cadenas de suministro fragmentadas, que paralelamente con los avances de las comunicaciones, la innovación, demandan flexibilización y nuevas formas de organización del trabajo, ocupaciones versátiles y acondicionadas.

La competitividad impulsa a la automatización y la fragmentación de los sistemas productivos con el consecuente ahorro de mano de obra y supresión de puestos.

Se habla de una revolución digital que creará competencia física y cognitiva con los seres humanos, en donde los empleos más difíciles de automatizar persistirán, tales como aquellos que dependen de competencias cognitivas elevadas e interpersonales y la creatividad.

Esto ha generado perspectivas de desarrollo económico, prosperidad y avances sociales, pero igualmente, consecuencias tales como el desempleo y el subempleo con énfasis en la población joven, las mujeres y la población migrante. También, ha dado lugar a la exclusión, formas atípicas de empleo, disminución de la calidad del empleo y situaciones en las cuales no se respectan los derechos fundamentales de la mano de obra.

Con las transformaciones aparecen nuevos riesgos que sumando a los cambios demográficos de la fuerza de trabajo, tales como el envejecimiento, inciden en la salud y bienestar de la población laboral.

Adicionalmente, existen preocupaciones relacionadas con los cambios climáticos y el acceso de la población mundial a la protección social adecuada, por cuanto se estima que sólo el 27% de la población mundial cuenta con ella; además, no son menores las preocupaciones ligadas a la sostenibilidad y adaptación de la misma, hasta en los países más desarrollados.

Prevención para los nuevos escenarios

Sin lugar a dudas, son indispensables nuevas estrategias y enfoques proactivos. La prevención tiene grandes retos, se invita a considerar una visión unificada con movilización de diversos actores sociales, partiendo de modelos holísticos caracterizados por ubicar en el eje central a las personas, que contemplen los factores que amenazan su bienestar (dentro y fuera del trabajo). Es indispensable que las organizaciones incorporen la Seguridad y Salud dentro del plan de negocios, partiendo de la premisa que la producción de bienes y servicios depende de la salud y bienestar de la población trabajadora.

Al respecto, la Asociación Internacional de Seguridad Social AISS considera que dicho abordaje debe tener en la mira tres elementos: la gestión técnica de los riesgos que reduce la incidencia de los accidentes y enfermedades laborales; la promoción de la salud encaminada a reducir los riesgos relacionados con las enfermedades no transmisibles a partir del control sanitario, el diagnóstico temprano y la intervención; y por último, las medidas que favorezcan el regreso al trabajo, tales como la rehabilitación temprana para prevenir la exclusión.

Para la AISS los accidentes y enfermedades laborales son prevenibles si se consideran las siete reglas de oro de la Campaña 2017 “Visión Zero”: 1) Asumir el liderazgo – demostrar el compromiso, 2) Identificar los peligros – evaluar los riesgos, 3) Definir metas – elaborar programas, 4) Garantizar un sistema seguro y saludable – estar bien organizado, 5) Velar por la seguridad y la salud en las máquinas, equipos y lugares de trabajo, 6) Mejorar las cualificaciones – desarrollar competencias, 7) Invertir en las personas, motivar a través de la participación.

Asimismo, teniendo en cuenta los cambios demográficos y la ampliación de la edad de retiro, es necesario que se estimen estrategias de formación y capacitación adaptadas para adquirir y transferir competencias y conocimientos, de manera que garantice la cultura prevención sostenida a lo largo de la vida laboral.

Por otra parte, se reconoce el gran potencial que tiene la investigación para generar conocimiento y validarlo y en este caso, podría apoyar el desarrollo de modelos de gestión adaptados.

Prevención para los nuevos escenarios

Los nuevos escenarios del mundo del trabajo exigen una gestión preventiva ajustada y adaptada a las transformaciones que se presentan, por lo cual será imprescindible movilizarnos y estar preparados. Existen argumentos suficientes que demuestran que las buenas prácticas en Seguridad y Salud ayudan a las empresas a ser más productivas, competitivas, sostenibles y a los países a garantizar la sostenibilidad del Sistema de Seguridad Social y su consecuente impacto social y económico.

Deben coexistir políticas que promuevan una mayor cohesión social en términos de cobertura, mayor calidad y cantidad de los puestos de trabajo en coherencia con las necesidades demográficas de la población del futuro, que fortalezcan las condiciones laborales de los trabajos atípicos y llenen los vacíos normativos existentes frente a los nuevos cambios. También, debe haber una mayor articulación nacional, regional e internacional en SST.

Referencias Bibliográficas

 

  • Organización Internacional del Trabajo. Mejorar la Seguridad y la Salud de los Trabajadores jóvenes [sede Web]. Ginebra: OIT, 2018 [acceso agosto 29 de 2018]. Disponible en: https://www.ilo.org/safework/events/safeday/WCMS_625298/lang–es/index.htm
  • Asociación Internacional de la Seguridad Social. 10 Desafíos mundiales para la Seguridad Social [sede Web]. Suiza: AISS, 2016. [acceso septiembre 4 de 2017]. Disponible en: https://www.issa.int/html/10/

Boileau P-E. Sustainability and prevention in occupational health and safety [sede Web]. Japan: National Institute of Occupational Safety and Health, 2016 [acceso Agosto 28 de 2018]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4963541/