Escrito por:

JUAN CARLOS RUEDA NUÑEZ
Abogado.
Especialista en Gerencia de Riesgos Laborales, Seguridad y Salud en el Trabajo. Magister (c) en Prevención de Riesgos Laborales. Licencia número 8367.
IN CHECK. Líder en desarrollo de Software de Seguridad y Salud en el Trabajo.

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José Ortega y Gasset, un reconocido filósofo español señalaba: “El hombre es él y sus circunstancias”. Cuánta razón ha tenido este pensamiento a través de la historia de la humanidad. La evolución ha estado marcada por fenómenos locales que llevan a que el ser humano se desarrolle de acuerdo a su contexto. Un contexto que en el siglo XXI puede llegar a considerarse ilimitado gracias al avance de la tecnología, las comunicaciones, el comercio internacional y la desmaterialización de las fronteras. Un fenómeno que ha sido llamado globalización ha generado impactos positivos y otros negativos en el crecimiento de los sectores económicos.

El contexto tecnológico ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos años, pasando por escenarios conocidos como la máquina de vapor, la producción en masa, y la industrialización. Llegando a la cuarta revolución industrial caracterizada por la optimización de los procesos industriales con la integración de códigos digitales, programación, automatización, recolección y análisis de datos, Big Data e inteligencia artificial. El ser humano y las empresas en el año 2020 estaba ingresando a baja velocidad en las bondades que la nueva era industrial y tecnológica han presentado.

Sigue reinventándote: cambiar en tiempos de pandemia

La humanidad no estaba preparada para tener un nuevo integrante en el proceso de gestión del cambio tanto a nivel social como a nivel empresarial. Sin embargo, lejos de cualquier predicción, a finales del año 2019 llega un elemento biológico conocido científicamente como Sars-Cov-2 a formar parte de las circunstancias que debe afrontar la evolución. Un nuevo integrante que parecía alojarse temporalmente en China, rápidamente se extendió a 200 países y se convirtió en la declarada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia del Covid-19, obliga a los gobernantes a tomar decisiones radicales tendientes al control del riesgo biológico, encontrando en el aislamiento obligatorio y la cuarentena la respuesta más efectiva para evitar el contagio, y darle tiempo de aprovisionamiento al sistema de salud.

Los directivos de las empresas, los trabajadores y las familias se enfrentaron en cuestión de días a la incertidumbre de continuar su vida personal y laboral en circunstancias poco conocidas. La solución de emergencia para amortiguar el efecto económico de la pandemia consistió en aprovechar los pequeños avances de implementación tecnológica para soportar el trabajo gerencial, administrativo y operativo en la organización. En la medida de lo posible, herramientas como WhatsApp, Google Meet, Zoom, Correo electrónico y Software de administración, se convirtieron en la columna vertebral de supervivencia de las empresas. El proceso de culturización tecnológica de la revolución 4.0 que bajo la normalidad habría tardado 5 años, en condiciones de emergencia se abordó e implementó durante 5 meses.

La exposición de los trabajadores a los riesgos laborales requería de un cambio de paradigma. Las necesidades de las empresas y los trabajadores han cambiado. El Covid-19 caracterizado por ser muy pequeño y de fácil contagio llegó a la identificación de riesgos biológicos, la evaluación y la determinación de controles. Y en el ámbito preventivo surge la inquietud de ¿cómo realizar el seguimiento y control de la seguridad y salud de los trabajadores en escenarios de pandemia? La respuesta puede tener múltiples respuestas: control telefónico, videollamadas, inspecciones programadas, capacitaciones remotas, diligenciamiento de documentos y remisión a través de mensajeros. Todas ellas implican un alto impacto en el tiempo destinado por el área de seguridad y salud en el trabajo y de los trabajadores de la organización. Un nuevo reto organizacional se presenta en la tarea de generar eficiencia en el uso de los recursos técnicos, físicos, humanos, y el valioso tiempo.

Los beneficios del teletrabajo son indiscutibles, está plenamente aceptado como una herramienta ideal para la conciliación entre la vida laboral y personal; su implantación contribuye a aumentar la productividad laboral, si se encuentra acompañado de unas adecuadas medidas de control y de sistemas de información que permitan la asignación de tareas, la medición de la ejecución y el cumplimiento de los objetivos planteados por las empresas.

Debemos derribar la arraigada y tan poco beneficiosa tendencia al presencialismo y al control visual de la actividad laboral. Una práctica estrechamente vinculada con la desconfianza y la capacidad de autogestión. Pues bien, debemos desplegar toda una cultura de gestión laboral basada en la confianza y en la libertad con responsabilidad que nos sugieren los nuevos entornos laborales.

Se trata de una concepción de las relaciones laborales donde la persona trabajadora es autónoma por definición y su desempeño está sujeto a objetivos empresariales predefinidos, razonables y alcanzables. Igualmente responde a la formalización laboral de los teletrabajadores acercando la era digital con los beneficios de las coberturas del sistema de seguridad social.

Las empresas tienen que facilitar los medios tecnológicos y una adecuada protección en materia de seguridad y salud en el trabajo a los teletrabajadores. Recordemos la diferencia entre un teletrabajador y quien desempeña ocasionalmente el trabajo en casa.

Bajo las circunstancias actuales y para evitar que el virus COVID-19 se propague en los entornos laborales, se visualiza como una muy buena alternativa acudir a estas dos modalidades de trabajo, para el mantenimiento y sustento de la economía en general.

Como solución a este desafío nace la propuesta de integrar todas las posibles soluciones en una solución tecnológica propia de la revolución 4.0 que se adapta a las circunstancias de las empresas, de los directivos y los trabajadores. El uso de lenguaje tecnológico, programación, automatización, recolección de información, y procesamiento a través de inteligencia artificial se convierte en el aplicativo que permite administrar la seguridad y salud de los trabajadores en tiempos de constante evolución. La optimización del tiempo en la ejecución de las actividades y la tecnología aplicada de vanguardia son la promesa de valor que acompañará el empresario que protege la seguridad y salud de los trabajadores y de la sociedad en tiempos de constante evolución e incertidumbre.

Las circunstancias nos cambiaron rápidamente la forma de concebir el mundo, la forma de relacionarnos, la forma de trabajar, y la forma de administrar los riesgos laborales. Una valiosa oportunidad que llevará a las empresas a contribuir en el control del riesgo biológico generado por el Covid-19, y a actualizar los procesos de gestión del riesgo con soporte en la actualización que nos brinda la Revolución 4.0. Es la evolución, y el tiempo la que nos señalan el camino apresurado que debemos llevar para continuar en la gestión del cambio y ver en ella las oportunidades de crecimiento para los trabajadores, las organizaciones y la sociedad del siglo XXI.

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