Escrito por:

Rafael Ruiz C.
Secretario General del Consejo General de Relaciones Industriales y Ciencias del trabajo


Las estrategias de prevención están estructuradas bajo planteamiento de caracterización y conocimiento profundo de una organización, ese conocimiento se inicia y se da a través de los protagonistas que son los trabajadores, y de los aspectos que conforman el factor humano. Toda organización tiene un objetivo el cual corresponde a ser productivas y sostenibles en el tiempo. Para que esta intención se pueda llevar a cabo se debe pensar en los trabajadores, buscando su bienestar y reconocimiento. Los costos derivados del ausentismo e incapacidades se convierten en insumos claves a ser monitoreados para desplegar o implementar las estrategias claves en Promoción y Prevención, en otras palabas hacer gestión en el SGSST.

Desde la perspectiva de Terapia Ocupacional se contempló el abordaje a otras dimensiones del ser humano como el componente cognitivo y de interacción social (convivencia) sin descuidar la esfera física (cuidado corporal), complementando la el abordaje de la estrategia integral (salud musculoesquelética y psicosocial) por medio de actividades dirigidas por practicantes de Terapia ocupacional a grupos de trabajadores con exposición similar, identificados en la caracterización de la población. De esta manera se aportaron herramientas para el desempeño, no solo de actividades productivas y de participación de los trabajadores en la autogestión del autocuidado, volviéndolos participes y protagonistas del programa. Es así como se inicia una segunda etapa de formación y educación a líderes que voluntariamente manifestaron interés y compromiso para ser trabajadores en busca del bienestar propio y de sus pares en el lugar de trabajo.

Este programa de formación a líderes se fundamenta en el establecimiento de  la Sinergia de las 3C (Cuidado Corporal, Componente Cognitivo y Convivencia) la cual se enfoca en el desarrollo del “Ser Ocupacional”, que se define como la interacción y el equilibrio entre las funciones y estructuras del cuerpo, habilidades, roles, hábitos y rutinas (AOTA, 2014). Esta sinergia también se orienta de acuerdo con la teoría del modelo canadiense del desempeño ocupacional, representado en el esquema (Huerta R, Díaz-Mor C, 2008).

Este Modelo toma a la persona desde su dimensión espiritual, para facilitar los componentes cognitivo, físico y afectivo que los lleven a ser eficientes en las áreas de productividad, ocio productivo y autocuidado.

Los Momentos FIT, son un espacio adaptado durante las horas laborales, destinado a la educación, recuperación y formación de hábitos hacia una vida saludable, permitiendo mejorar la productividad y promover el desarrollo de habilidades.

La palabra “FIT”, surge de la abreviación de “Fitness” que está relacionada con el rendimiento, movimiento, salud y habilidades requeridas por las actividades diarias. Es decir, es un estado general de salud, específico de la capacidad de ejercitarnos, desempeñarnos en nuestras ocupaciones de las actividades cotidianas, ligadas a la nutrición adecuada, práctica de ejercicios físicos moderados y descanso apropiado (Rivera & Pradó, 1996). Por esto, el programa se identifica con esta palabra y le atribuye un valor agregado enfocado a el objetivo de favorecer la “Funcionalidad Integral en el Trabajo”.

De esta manera al vincular y promover el liderazgo en los trabajadores en el conocimiento e implementación de este tipo de programas se logró validar y reconocer la importancia de la seguridad y el bienestar como forma de cooperar conjuntamente dentro del lugar de trabajo, mejorando la productividad de la organización, incentivando la buena comunicación en el trabajo, resaltando valores como el respeto y la confianza que facilitan el proceso de mejora continua que al socializarlo con la alta dirección resulta una experiencia positiva dentro de las organizaciones.

Resultados:

El programa se desarrolló transversalmente a toda la población, enriqueciendo las estrategias en materia de promoción y prevención en el momento de hacer partícipes a los trabajadores en el desarrollo del programa. Como resultado para los trabajadores se obtuvo el reconocimiento de nuevas habilidades en el relacionamiento, la adopción de hábitos saludables en pro del bienestar individual, colectivo extendido a su red de apoyo inmediata (familia) y el cambio de la percepción de autoeficacia en el lugar de trabajo. Todo esto se traduce en un beneficio de satisfacción personal y productividad en la organización. El programa de formación a líderes en momentos FIT desarrollado entre la alta dirección y los trabajadores garantiza una propuesta ganadora para todos los actores, en la medida que el programa propone la educación por medio de actividades costo-efectivas y eficaces en el lugar de trabajo, promoviendo la cultura del autocuidado y la autogestión, demostrando la relación directa que existe entre productividad y bienestar.