Escrito por:

Natalia Martínez A

Contadora Pública con diplomado en Auditoria de calidad, diplomado en Sistemas Integrados de Gestión HSEQ ISO 9001:2015-ISO 14001:2015-OHSAS 18001:2007 (TRANSICION HSEQ ISO 45001) con experiencia laboral de 14 años en el área de auditoria tanto de procesos, Gestión de Calidad y administrativos, supervisor de ventas y áreas administrativas.

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Hoy en día está visto que las grandes compañías las lideran mujeres, está comprobado que podemos realizar laborales tanto domésticas como empresariales, estamos diseñadas para resolver conflictos, crear metas, liderar equipos, realizar y cumplir indicadores sin dejar a un lado nuestra posición amorosa y materna.

Somos respetadas y podemos tener equidad salarial, también más oportunidades de empleo y enfrentar situaciones en diferentes escenarios.

Si bien existen diferencias entre hombres y mujeres, las empresas están apostando por las buenas prácticas laborales, con los derechos y deberes que todo ser humano merece y sea apto para realizar.

Las mujeres hemos demostrado que ya no somos el sexo débil. Podemos ocuparnos de nuestras labores profesionales y personales, que ya es un tema de cultura y equidad, hacer que las cosas salgan bien sin tener que discriminar a nadie. Podemos educar y participar en diferentes órganos de autoridad.

Hoy en día la equidad de género no solo se ve laboralmente, a las mujeres siempre nos han catalogado por ser sentimentales, rendirnos ante las situaciones y la primera caída que tengamos. Pero, en nuestra sociedad ya vamos descubriendo el lado débil de los hombres; les duele cuando matan o lastiman a una mujer. Ahora, la igualdad también está en luchar en conjunto, hombres y mujeres en contra de lo injusto y lo malo.

También se puede apreciar cómo los hombres ayudan a las mujeres a realizar las labores domésticas, y son más conscientes de la carga que manejamos; cocinan, limpian, cuidan a sus hijos o salen con la mascota a pasear.

Existen muchas luchas de mujeres que defienden a diario nuestros derechos y deberes, la igualdad de oportunidad, el demostrarnos a nosotras mismas de qué estamos hechas, y aunque existan temores y problemáticas sociales, siempre demostramos que podemos sacar adelante cada sueño y propósito que tengamos.

La equidad de género también tiene que ver con el respeto que nos tengamos, debemos valorarnos como somos, querernos como somos y aceptarnos como somos, de esta manera transmitiremos ese mismo respeto a los demás.

Existe también en la educación que recibamos y la educación que le demos a nuestros hijos, el proyectarlos a ellos como buenas personas, con las mejores prácticas, los buenos modales y ante todo el respeto a los demás. Esto ayuda a la sociedad a comprender un mundo mejor, a respetar las condiciones y a valorar el trabajo propio.